¿Qué puedo hacer si escucho en exceso a mi vecino colindante?
Es un problema muy frecuente en muchas viviendas, algunas incluso de construcción bastante reciente. Las paredes son finas, carecen de aislamiento y las divisiones entre dos apartamentos son exactamente iguales que las que hay en el interior de los mismos. Por tanto, nos encontramos con que podemos escuchar a los vecinos conversando en tono normal en su salón cuando estamos sentados en el nuestro leyendo. O, lo que es peor, si comunican dos dormitorios podemos acabar escuchando la televisión a altas horas de la madrugada o careciendo totalmente de intimidad.
En algunos casos, no se trata de un problema con un vecino colindante, sino dentro del propio hogar, ya que estos tabiques finos hacen que a nuestros hijos les resulte complicado dormir o estudiar si tenemos puesta la televisión en el salón, o que el dormitorio de los padres no tenga ninguna intimidad.
En cualquiera de los casos, la solución pasa por una empresa de aislamiento A Coruña que lleve a cabo un trabajo que permita que las habitaciones sean más habitables. En el caso de que las paredes den con las del vecino, lo ideal sería que el aislamiento lo llevaran a cabo ambas partes, así se garantiza una mayor seguridad, pero como no siempre va a ser posible, habrá que tomar las medidas que se pueda dentro de los límites de nuestra propiedad.
Normalmente, el trabajo va a consistir en levantar una nueva pared, esta en pladur, y entre la vieja y la nueva colocar la capa aislante. Esta puede ser de muchos tipos, algunas planchas de pladur ya traen un aislamiento que puede ser suficiente en ciertos casos. En otros, será mejor optar por unas planchas de aislamiento fabricadas en diferentes materiales, con distintas calidades. Los expertos nos asesorarán sobre lo mejor en nuestro caso.
Hay que tener en cuenta que se van a perder unos centímetros de habitación, que pueden no ser muchos pero que en casas pequeñas se va a notar bastante, especialmente si se realizan dos aislamientos en un mismo cuarto, caso de un salón que dé a la casa de al lado y también a un dormitorio de nuestro hogar. Lo cierto es que, normalmente, merece la pena por lo que se gana en calidad de vida, pero hay que valorarlo bien ya que tampoco nos garantiza que no se escuchen ruidos en absoluto y puede ser inútil si se trata de un problema de convivencia con ruidos fuera de lo habitual.