¿Cómo elegir el color de tu habitación?

Si estás pensando en pintar tu habitación, te recomendamos que pienses un poco el color que quieres, porque este va a influir en muchas cosas, desde la decoración hasta tu nivel de estrés y tu sueño. Por eso, antes de ponerte a ver pinturas y dejarte llevar por los colores que más te gustan, es mejor que pienses un poco en la gama de tonos que mejor se va a adaptar al lugar en el que descansas todos los días.

Dicen que los tonos pastel son los mejores para garantizar el sueño. Tal vez, no seas amante de este tipo de tonalidades, pero al menos descarta los colores demasiado intensos. Es posible que no lo notes, pero influirán en tu energía y los colores vivos no serán de ayuda para descansar. Los tonos suaves, por el contrario, serán muy apropiados y favorecerán la relajación.

Cuanto más pequeña sea la habitación, más claro debe de ser el tono que escojas, así evitarás empequeñecerla más visualmente. Los tonos que tiran al blanco, como el perla, el gris claro, los tonos nacarados o marfil son los que harán que el cuarto se vea más grande. Pero los colores como el beige, el crema, el café con leche claro o los que tiran al rosa aportan calidez y hacen que la sensación sea más acogedora. 

También tienes que tener en cuenta el color de los muebles que tengas. Si tus muebles son todos blancos, elegir el blanco o el gris muy claro para la pared puede dar un aspecto muy frío, creando el efecto hospital que tan poco atractivo resulta. Pero si eres una persona amante de la decoración y de los detalles, puedes conseguir equilibrarlo con el uso de edredones, cojines o cuadros que hagan algo de contraste. 

En cuanto al color del techo, hay quienes prefieren pintarlo igual que la habitación porque resulta más sencillo. Pero ten en cuenta que, visualmente, los techos parecerán más bajos. Y si tu hogar no tiene techos muy altos no va a ser una buena idea, siendo mejor que el techo sea blanco aunque eso te suponga tener que recortar los bordes. Otra opción es no recortar los bordes y, una vez que has pintado, poner molduras de escayola o de poliespán imitando la escayola. Esto hará que se vean mejor acabados y no se note que no has recortado.